viernes, 15 de abril de 2016

Ignacio A. Pane

La influencia itálica de su ascendencia hizo que cultivara la poesía y la música. Con igual maestría tocaba el piano y la cítara, arrancando del teclado y de las cuerdas vibrantes polcas y nostálgicas barcarolas.

Hijo de un inmigrante de Sorrento y de una Paraguaya, Ignacio A. Pane nació en Asunción el 31 de julio de 1881; de adolescente militó en la asociación política de su padre, el partido Colorado.
Se graduó en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Asunción, además fue periodista, profesor, político, parlamentario y Sociólogo, toda su labor se caracterizó por su solvencia intelectual y madurez de criterio.

Bajo el seudónimo de Matías Centella, Pane inició con Juan E. O´Leary  y Enrique Solano López la memorable campaña para reivindicar al Mariscal López y a las glorias nacionales. Ejerció la crítica histórica con espíritu científico y fe nacionalista, fue uno de los iniciadores del revisionismo histórico.
Pane ejerció  las cátedras de Sociologìa y Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y la de Literatura Preceptiva en el Colegio Nacional y Escuela Normal. Por esos días lanzó su libro “Lecciones de Literatura Preceptiva”, verdadero monumento de Estética, Retórica, Estilística y Poética.

En política, actuó desde su adolescencia en el Partido Colorado, a la doctrina liberal, el individualismo, el lesserferismo machesteriano, opuso Pane, en la misma línea ideológica que Garay, Moreno, Irala, Brugada y Mallorquín, su doctrina nacionalista y su firme adhesión a los aspectos sociales de los fines del Estado.  Se proclamó a sí mismo “socialista” para confirmar su postura antiliberal y anti individualista.
Son conocidas sus conferencias en esa dirección doctrinaria, que versan sobre  “Política  y obreros, “Solidaridad social”, “La mujer ante  la causa obrera”.



Cabe mencionar además, que fue  uno de los primeros feministas del Paraguay.
Electo Diputado por el Partido Colorado, se destacó de inmediato en el recinto del Congreso por su talento y sus virtudes cívicas y morales.  Allí luchó con patriotismo y  pasión por la justicia y el progreso, adelantándose a su tiempo y a su medio, presentó un proyecto de ley reduciendo la jornada obrera a 8 horas, como también otras iniciativas de justicia social. Ignacio A. Pane es ampliamente conocido en el exterior por sus estudios sociológicos, etnográficos y antropológicos.

  
Natalicio González, el consagrado escritor paraguayo, en la “Colección Panamericana”, de la Editorial Jackson, publicó en Buenos Aires en 1946 el libro “Ensayos Paraguayos”  de Ignacio A. Pane.  Entre los numerosos trabajos allí recopilados se destacan “Geografía Social” y “La mujer guaraní”.

En el primer libro citado el autor hace esta advertencia: “Superfluo es advertir que no pretendo haber hecho un trabajo original ni acabado. Lejos de favorecerme las circunstancias generales de la enseñanza (de remuneración y bibliotecas paupérrimas) y las mías personales, con 18 horas semanales de clase, la labor parlamentaria, mi estudio de abogado, etc., todo ha concurrido este año a impedirme el logro de mis deseos de ofrecer a los estudiantes la última palabra de la materia  en lo referente a los preliminares.

Polifacética fue la personalidad de Ignacio A. Pane. Periodista, profesor, político, parlamentario y sociólogo, toda su labor se caracterizó por su solvencia intelectual y madurez de criterio.
Ser leal a sus amigos y justo con sus adversarios, fueron dos cánones invariablemente observados por Pane en su paso por la vida. En esa vida tan fugaz, en esos días tan raudamente transcurridos, pues falleció antes de cumplir 40 años.

Enriqueció la bibliografía paraguaya con una larga serie de opúsculos y libros, fue indudablemente  la cabeza científica mejor organizada y más alta que produjo el Paraguay. El brillo de su figura científica está embellecido por la suma grandeza de su figura moral.
Su vida nos enseña que la ciencia, a la par de elevar el intelecto, purifica y ennoblece el alma de sus sacerdotes fieles. Tal la personalidad y proyección intelectual y científica de aquel maestro por antonomasia que se llamó Ignacio A. Pane.

Sanchez Quell, H. El Tiempo Que Se Fue. Ediciones Comuneros. Asunción. 1976


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