martes, 30 de abril de 2019

Gratitud a nuestros maestros y maestras


Escrito por: Santiago Caballero

Desde la infancia todos tenemos la imagen de un maestro, de una maestra. Son los que nos recibieron en el aula primera, los que escucharon y evaluaron nuestras tesis, antes de vestir la toga y el birrete. Los recordamos sobre todo a aquellos, a aquellas, que por sus conocimientos, sus actitudes, su comprensión, sus desvelos, dejaron en nosotros alguna huella indeleble al paso de los años. Pero, sin embargo, en el día del maestro, los recordamos a todos, les agradecemos y, a pesar de los años, valoramos su acompañamiento, sus aportes, en nuestro crecimiento, en la mejora de nuestro ser y de nuestras formas de ser.

Un maestro paraguayo, fallecido en la plenitud de su existencia, acuñó un apelativo para los maestros en el idioma guaraní. Ubaldo chamorro llamó a los maestros pytyvóhara , o sea el ayudante, y mejor aún el ayudador. Entonces, el maestro es más que mbo’e hara, pues el maestro no se contenta con transmitir los conocimientos, con enseñar las distintas ciencias; el maestro está a nuestro lado para ayudar a despertar en nosotros las inquietudes, los interrogantes y desde ahí construir con nosotros el saber desde la vida y para la vida; es el ayudante que nos ayuda a sentir las necesidades de la madre tierra y de sus habitantes, nuestros co-hermanos, los miembros de nuestras familias, los de las comunidades con las que interactuamos.

Este perpetuo ayudante, al que llamamos maestro, está ahí para señalarnos que es mejor ser más que tener más; para proponernos metas en nuestro crecimiento personal y en el desarrollo de la comunidad, de la patria. Este ayudante nos alienta ante las dificultades, ante el cansancio, ante las violencias que nos separan, que nos aíslan; porque así como se aprende el odio, las discriminaciones, también se aprende el respeto, la justicia, el buen trato, la hermandad.
En el día del maestro brindamos con gratitud por todos los maestros, por los que conocimos y por los que no conocimos. Celebramos su día con gratitud y con el reconocimiento que sin su ayuda no seríamos lo que somos y lo que aún nos falta para ser como ellos nos orientan.

miércoles, 17 de abril de 2019

"EN LA BIBLIOTECA ENCONTRAMOS CORDIALIDAD Y COMODIDADES"


Escrito por Santiago Caballero



Belén Ríos, Valentina Orué, Jazmín Viera y Adolfo Zarza son estudiantes del Colegio "Asunción Escalada". Cursan el tercer año de la Media y elaboran en equipo, su Proyecto de fin de año. Investigan en la Biblioteca y Archivo Central del Congreso Nacional (BACCN) fuentes bibliográficas sobre cómo crear una empresa con productos ecológicos con  la base del bambú y tendiente a evitar el uso de los plásticos. 


Ya en plena Semana Santa, aprovechan las mañanas para usufructuar los servicios de la BACCN. Nos cuentan que son habituales usuarios y visitantes pues desde que empezaron a venir se encontraron cómodos. Supieron del espacio gracias a los comentarios de otros compañeros del colegio. Dicen que la BACCN tiene muy buenos materiales, hay comodidades como el internet, el silencio, la higiene; se les brinda agua para beber y los funcionarios son muy cordiales, les orientan en sus tareas.

Nosotros vamos por más. Queremos que este sea un espacio habitual de lectores, de investigadores. 



martes, 16 de abril de 2019

NUESTROS LIBROS ESTÁN EN BUENAS MANOS



 Escrito por: Santiago Caballero




La precoz lectora es Aylén Mikaela Maldonado. En sus manos,  la novela Escrito en la arena,recientemente presentada en la BACCN; el escribidor es Santiago Caballero, compañero de tareas. Aylén Mikaela es hija de otro compañero, Daniel Maldonado, Jefe de de Desarrollo de Sistemas, su mamá es Paola. Va al 4° grado del colegio Inmaculado Corazón de María.  

Es muy satisfactorio que los libros sean elementos de estudio, de consulta, de entretenimiento en la vida de los niños y de los jóvenes. Para ello, el ejemplo de papá y mamá es fundamental. Cada familia debiera contar con un espacio destinado a los libros, al igual que el televisor y la computadora. Así será más fácil que la lectura forme parte de los quehaceres de y en la familia. Si a ello se unen las orientaciones y actividades de las escuelas y colegios, podremos contar con nuevas generaciones de asiduos lectores.


¡Bienvenida, Aylén Mikaela, a la hermosa práctica de la lectura!. 

miércoles, 10 de abril de 2019

LA BACCN RECIBE A LOS ESTUDIANTES

Son muy habituales las visitas de las delegaciones de distintos colegios y facultades. También vienen  estudiantes de distintas carreras universitarias.  

Habitualmente recibimos a los estudiantes de colegios y universidades de Asunción y de otras ciudades. Pero, últimamente, para gran satisfacción nuestra, vienen a estudiar aquí en grupos e individualmente. Muchos de éstos son miembros de los cursillos de ingreso de las facultades y han encontrado en nuestros salones el lugar ideal para intensificar sus preparaciones. 

Micaela Fleitas es una de ellas. Culminó la secundaria en el María Auxiliadora.  Se prepara para ingresar en Medicina de la UNA a cuyo cursillo asiste. Nos dice que aquí se siente muy bien, que ha estudiado en otras bibliotecas públicas pero que en la BACCN se siente más a gusto; dice que porque hay una mejor iluminación, buenos espacios, el silencio necesario. Nos cuenta que cuando el edificio estaba en construcción ya le llamaba la atención el futuro de las instalaciones. Y que cuando se inauguró, vino, solicitó a los funcionarios una explicación de los espacios; para su sorpresa y satisfacción un funcionario le brindó un recorrido por todos los lugares, con las explicaciones pertinentes.

Desde entonces es una usuaria habitual. Viene sola o con su grupo de estudios. Le deseamos el mejor de los éxitos en el examen de ingreso. Y, estamos seguros que será una excelente médica porque valora la formación continua y actualizada.   

viernes, 29 de marzo de 2019

Aprendemos con el tío vivo multicolor


Escrito por: Santiago Caballero

“Tiovivo” es un sinónimo, no utilizado entre nosotros, de “calesita”, así como “carrusel”. Conocer y usar los muchos sinónimos es muy útil e indispensable para enriquecer el vocabulario.
En una de las clases de Comunicación Oral y Escrita con los bichos de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNA, apareció en una lectura el vocablo “Tíovivo”; se me ocurrió preguntar a la clase cuál es el significado del mismo. Nadie respondió; entonces, seguí con otra: ¿Y, carrusel? Esta sí sabía una alumna. En conclusión, en un santiamén, recordamos dos sinónimos de la calesita de las alegrías de  nuestra infancia, de la de nuestros hijos y, si Dios quiere, de nuestros nietos. El aprendizaje de nuevas palabras es parte del mejor conocimiento de las lenguas, de la fiesta del lenguaje, porque el aprendizaje o es fiesta o es aburrimiento, argelerías, y así no crecemos, no ganamos en perfeccionar la comunicación oral y escrita, el principal medio de las relaciones, de la solidaridad, de la vida en la comunidad.


SABER PARA CRECER
Pero, te cuento que la principal inspiración de este artículo  que hoy pongo a tu consideración es que percibí en mis alumnos una actitud de incomodidad y de rechazo ante el interrogatorio ya mencionado aquí. Y lo conversé con mi joven e ilustrado Auxiliar, Juan Gómez, ¿por qué los alumnos se incomodan ante las preguntas cuyas respuestas no están en los textos a mano?, ¿qué los lleva a molestarse cuando se sienten inseguros fuera de lo conocido y manejado habitualmente?

Todo ello, concluimos, en una de las perversas y dañinas consecuencias de un sistema que privilegia la memoria, la repetición mecánica de los contenidos y deja de lado la permanente interrogación a los textos, la contínua búsqueda en otras fuentes. Por eso, algo tan vivo y vivencial como es la lengua se convierte en una aburrida repetición de palabras ya conocidas; en la memorización de las de reglas cuyo eco mecánico sirve muy poco; porque, simple y llanamente,  la internalización de los usos correctos es la verdadera clave para hablar y escribir expeditivamente los mensajes. Los usos correctos están en los cuentos, en las novelas, en las canciones, en los poemas, en fin, en las producciones de varones y mujeres dedicados a contar y a escribir. Leerlos, analizarlos, interrogarlos, debatirlos es devolver a la lengua lo es es inherentemente suyo: el puente vital de las relaciones con los demás.

EL TÍOVIVO
Hurgué en la Biblioteca y Archivo Central del Congreso porque quiero contarle a los alumnos que la palabra “Tíovivo” no es uno de los  inventos para dificultar nuestro aprendizaje de la lengua de Cervantes. Nació de un hecho real. Un señor madrileño de hace cuatro o cinco siglos se ganaba la vida con un entretenimiento para los niños con un artefacto que sería el antecesor remoto de la calesita; contaba ya son unos caballitos de madera para las vueltas y donde los niños se paseaban como en los de hoy; dicho sea de paso, por eso, al tal artefacto se dio en llamar “caballitos”. Pues bien o mejor mal, se desató en Madrid una terrible epidemia; murieron cientos, miles; también le tocó la enfermedad al dueño del “caballitos”; un día, pensaron sus parientes y vecinos que le llegó la hora como a tantos otros; lo llevaban a pulso rumbo al cementerio; pero, ¡oh, sorpresa!, no estaba muerto, se despojó de las mortajas y se levantó; los buenos acompañantes se llevaron el gran susto y corrían a todo trapo por todo el valle. El “muerto” se recuperó y pronto volvió a su trabajo: el caballito. Entonces, colorín colorado, la gente se cansó de la larga frase “el caballitos del tío vivo” y la sustituyó por “el tíovivo”.

Así da gusto aprender. Lo dejo a tu cargo.

viernes, 25 de enero de 2019

Cuando la lectura es parte de la vida

Escrito por: Santiago Caballero


Emociona esta escena, sobre todo a quienes desde la Biblioteca y Archivo Central del Congreso Nacional (BACCN) procuramos, en niños y adultos, la práctica de la lectura.


Vemos en la fotografía la mejor de las posibilidades para que los libros sean parte de la persona, de sus posibilidades, de sus recreaciones y de su crecimiento. Y es precisamente de las manos de los papás cuando el aprecio a la lectura tiene su mejor tierra de cultivo, su abono más generoso y duradero. Jugar con papá, mamá y los hermanitos es ya de por sí una fiesta y de las mejores no sólo para pasar agradables momentos sino también para aprender la alegría de vivir, de compartir, de relacionarse y de intercambiar. La lectura o el sólo hojeo de los materiales impresos  se inserta en este entretenimiento familiar y se queda para después, paso a paso, sin apuros, formar parte de los valores a lo largo de la vida.

Aquí vemos además otro dato muy significativo. En la sala está prendido el televisor, se difunde un programa o un video. El audiovisual con todo su potencial de sonido y de audio es de esperar que acapare la atención de los niños, a expensas de las otras propuestas. Pero, sin embargo, la solicitud de papá es capaz de no interferir la magia del audiovisual para encaminar la del libro, aun cuando no se maneje la lectura.

Tiempos de nuevas tecnologías, tiempos en que cada vez más a corto plazo las “nuevas” tecnologías ceden a otras más nuevas todavía. Son riquezas de las formas de la comunicación que hace unas décadas ni soñábamos. Pero, que en una perspectiva humanista, suman para facilitar las relaciones, la formación, el progreso personal y social. Para ello, nada mejor que propiciar los aprendizajes de las habilidades, de los valores, pues los medios son medios, su buen uso, su pertinencia, requiere de las prácticas que deben ser adecuadas, progresivas, siempre agradables y participativas.
Es ése el desafío permanente de la lectura. Y si empieza en las familias, en los brazos de papá, de mamá, de los hermanos, darán frutos abundantes, siempre renovados, siempre saludables.