lunes, 28 de noviembre de 2022

Donan a la BACCN, libro sobre la vida de un sacerdote Caazapeño

“TRAS LAS HUELLAS DEL PADRE JULIO CÉSAR DUARTE ORTELLADO (1906-1943)” es un compendio de escritos literarios y periodísticos sobre este sacerdote caazapeño cuyos devotos pretenden que sea el próximo santo paraguayo. El libro fue donado por Santiago Caballero, su autor, a la Biblioteca y Archivo Central del Congreso.


El Padre Duarte Ortellado desarrolló su más importante actividad misionera en los pueblos Ybycuí, Quyquyhó y Mbuyapey, distritos del IX Departamento de Paraguarí, en la década del 30 del siglo pasado. Como natural de Ybycuí, el autor conoció su historia desde su infancia; al iniciarse el proceso de la canonización, el obispo de Carapeguá, Mons. Celso Yegros Estigarribia (+) lo invitó a colaborar como comunicador. 

Así lo hizo y ahora pone a consideración de todos sus escritos basados en los testimonios recogidos sobre el futuro santo en Ybycuí, Mbuyapey, Quyquyhó, Quiindy, Carapeguá, María Antonia, Encarnación, Caazapá,
Ciudad del Este, incluso en Posadas, Argentina.

El libro, editado gracias a la colaboración de Litocolor y los devotos del P. Julio, ofrece la posibilidad de conocer al P. Julio.

Sus contemporáneos ya lo consideraban santo incluso en vida por su extraordinaria entrega a los demás, especialmente a los más necesitados. Igualmente, por su devoción a la Eucaristía, por su incansable dación a la labor sacerdotal, por su capacidadde trabajo, sin descansos. Echó los cimientos de los templos parroquiales de Ybycuí, Quyquyhó y Mbuyapey. En el año 1936 puso los cimientos del hospital de Ybycuí como expresión de su gran preocupación por la salud de la gente pues en toda la zona no existía un centro de salud. Lo secundó en la construcción y la implementación de los servicios el Doctor Pedro Duarte Ortellado, su hermano, primer ministro de salud pública.

En este emprendimiento, como en todas sus gestiones, siempre contaba con el apoyo de la gente, con todos trabajaba al estilo del antiguo sistema del jopoi, de la minga, o sea los trabajos comunitarios basados en la participación voluntaria y entusiasta de adultos, jóvenes, niños, hombres y mujeres. Con certeza, estos valores de la projimidad lo vivió desde niño en su hogar, en las costumbres de Caazapá donde la misión de Luis de Bolaños y otros franciscanos dejó profundas huellas como el compartir con los demás los bienes materiales, las ayudas para solucionar las necesidades.

El proceso de la canonización del Padre Julio César está en marcha. Ya la Santa Sede le concedió el primer paso, es “Siervo de Dios”. Se espera que vengan los siguientes: Venerable, Beato y Santo. Su testimonio de vida es admirable y la gente al considerarlo un santo asegura que vivió el sacerdocio con

“virtudes heroicas” o sea como la entrega a Dios y a sus hermanos de manera extraordinaria.

El libro “TRAS LAS HUELLAS DEL PADRE JULIO CÉSAR DUARTE ORTELLADO (1906-1943)” pretende ser un aporte para conocer al sacerdote caazapeño considerado por la memoria popular como un santo.


miércoles, 16 de noviembre de 2022

Recibimos en donación la reciente obra de Santiago Caballero

Tras las huellas del Padre Julio Cesar Duarte Ortellado, se titula la mas reciente obra escrita por Santiago Caballero, el mismo es un compendio de escritos periodísticos del Lic. Santiago Caballero sobre el Siervo de Dios. Sus fuentes son: la biografía escrita por el padre Carlos Heyn Shupp SDB y los innumerables testimonios recogidos en Ybycui, Mbujapey, Quyquyhó, Asunción, Encarnación, Caazapá y otros lugares en las actividades con la Hermandad, considerando que Santiago integra la comisión que estudiará antecedentes históricos del Padre Julio Duarte Ortellado para llevarlo a los altares.

La obra forma parte de nuestro acervo bibliográfico para los usuarios interesados. 

 


lunes, 14 de noviembre de 2022

UN ALBUM DE LA CIUDAD DE ENCARNACIÓN EN LA BIBLIOTECA

Escrito por: Santiago Caballero

“ÉPOCA DE ORO. ENCARNACIÓN 1900” es el título del álbum de la autoría de César L. Benítez y Julio Sotelo que desde hoy forma parte del acervo de la Biblioteca y Archivo Central del Congreso. Es un regalo que muy gentilmente me hicieran mis entrañables amigos Ambrosio (Negro) Bertoni y su señora Brígida Morel de Bertoni, licenciada en Ciencias de la Comunicación, mi exalumna. Le conté a ella mi intención de transferir el álbum a la Biblioteca y ella, con gusto, me dio su conformidad.

Hace unos días fue presentado en la Biblioteca el libro “Octavo Departamento-Misiones” de la autoría de Juan Emilio Escobar y Domingo Demesio del Puerto Gutiérrez. En la ocasión, la Directora General, Evangelina Cabrera, señaló la importancia de contar en la Biblioteca todas las obras referidas a la historia, a la geografía, a las particularidades, de los pueblos, las ciudades, de nuestro país. Es así que recordé el álbum referido a Encarnación y que ya estará, desde ahora, al servicio de los interesados, en la Biblioteca.

“ÉPOCA DE ORO. ENCARNACIÓN 1900” contiene la Presentación, los curriculums de los autores y colaboradores, los símbolos de la ciudad, la fundación, la Reducción de Itapúa, las primeras familias radicadas en la Villa Baja, lo que se llevó la construcción de la represa de Yacyretá, el desarrollo que llegó con el tren, los clubes sociales y deportivos, las instituciones educativas y religiosas y otros. Contiene además un abundante material gráfico.



viernes, 21 de octubre de 2022

Atención: Hay unas Bibliotecas en ruta

Escrito por: Lic.  Santiago Caballero

El sábado 22, desde las 14 h. se desarrollará en Asunción el recorrido RUTA DE BIBLIOTECAS. Mediante el mismo, los interesados podrán adentrarse a los acervos bibliográficos, documentales, hemerotecas, en los servicios a disposición, incluso a la arquitectura de los edificios. Muy plausible la iniciativa pues es una forma de que toda la ciudadanía se informe sobre las bibliotecas, instituciones que apuntan a la mejor formación de la gente, tanto de las nuevas generaciones como se las personas mayores.

Hay una cita del genial Jorge Luis Borges que constituye una síntesis sin desperdicios de la razón de ser y del rol de los libros.



Dice así: de los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de su voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”.

RUTA DE BIBLIOTECAS nos ayudará a valorar los lugares en los que, en nuestra ciudad, se guardan, se cuidan y se ponen, a disposición de todos, los libros.

No desaproveches esta oportunidad. Vivimos en una sociedad en la que las motivaciones, en las alas de la publicidad y la propaganda, nos llegan por muchos medios, durante muchas horas de la vida. Una consecuencia negativa de todo ello es que en más de una oportunidad nos prendemos de la propuesta que más nos impactó pero que está lejos de ser la más importante para el buen vivir o para madurar en nuestras apreciaciones. En RUTA DE BIBLIOTECAS nos mostrarán cuán importante y fundamental es para nuestro crecimiento, como personas y como sociedad, el valorar lo que se hizo, por ejemplo, en términos de leyes para mejorar las relaciones, para canalizar mejor los recursos naturales, para la mejor distribución de los servicios esenciales como los de la salud y de la educación.

Una corriente muy en boga es la de los influencers. Son personajes queridos, admirados, dignos de imitación en sus costumbres, en su trayectoria profesional. Qué bueno sería que en la RUTA DE BIBLIOTECAS nos muestren los lectores habituales y cuya costumbre es digna de imitación. Propongo algunos: Luis Zsarán, Berta Rojas, cardenal Aldaberto Martínez, Margarita Durán, Moncho Azuaga, Luis Alberto Boh….

En la BIBLIOTECA Y ARCHIVO CENTRAL DEL CONGRESO nos preparamos con mucho entusiasmo para participar en la RUTA DE BIBLIOTECAS. Cada sector, ofrecerá las informaciones pertinentes para que los visitantes conozcan, aprecien, pregunten, sugieran.

Muchas gracias a todos.   

lunes, 17 de octubre de 2022

EL COCIDO CON GALLETA Y LA INOCENCIA

                  

Escrito por: Santiago Caballero 

¡Cómo me duele ese cocido con galleta! Tanto, que no puedo recrearlo sin que mis lágrimas ochororó. Se me hace un nudo en la garganta ante este caso: unas niñas, de muy cortas edades, la mayor alcanza los seis años, eran violadas ya casi por dos años,  por un vecino y su hijo, con la complicidad de la mamá de las menores y de la esposa del abusador. Así lo narran los medios de difusión. Se convirtió en la noticia del día de la prensa radial, televisiva, escrita  e incluso, de las redes sociales. Un dolor más: ¿cuántos días durará esa visibilización? ¿Nos ayudarán los medios a llegar a las causas de estos hechos y de otros similares? ¿Cuáles serán las soluciones para estas pobres criaturas violentadas y para toda la niñez paraguaya “en situación de riesgo”? Y, no solo a las soluciones que correspondan al gobierno central, al departamental, al municipal, a las iglesias, a las organizaciones ciudadanas porque nadie debiera esquivar su responsabilidad, para encarar en serio esta terrible situación.

Esta gran duda, y también dolorosa, es aún más terrible cuando recuerdo que fue el flamante Cardenal Martínez quien denunció desde el púlpito que son unos siete mil niños paraguayos que desaparecieron en dos años y de los que nadie dio cuenta hasta ahora. Otro recuerdo: que hubo más de un caso en las que algunas gobernaciones y municipalidades se quedaron fraudulentamente con los rubros de las meriendas escolares sin que jamás se consiguiera ni aclarar los delitos ni menos devolver el dinero robado. Un dato nos aporta la periodista Emilce Aponte: “El reciente intendente de Carapeguá, Luciano Cañete (FR oficialista) es uno de los intendentes más insensibles del departamento de Paraguarí. Por dos años consecutivos deja sin almuerzo escolar a un total de 467 niños” (ABC 16.10.22).

La sola enumeración de los hechos similares puede llenar muchas páginas. Pero no nos desviemos: la niñez paraguaya está abandonada, y, por ende, están abandonados los hogares campesinos expulsados de sus tierras o que carecen de ellas, las parcialidades indígenas, los hogares de niños cuyos padres se  dedican a tareas ocasionales, las madres solteras, las familias instaladas en las riberas de los ríos, todas ellas carentes de los servicios educacionales y sanitarios. 

Reconozcámoslo, aunque sea muy terrible: la niñez paraguaya está abandonada. Tal es así que una taza de cocido y una galleta cuartel son un lujo para muchos niños hambreados aunque el precio sea todavía desconocido porque sus cortas edades nos lleva a  presumir que no tienen conciencia de la pérdida de la llamada “inocencia”; y cuando además, de yapa, se les dará cinco mil guaraníes para caramelos o yeyés.

Pero, ¿dónde están los padres de estas tiernas víctimas? Ya te conté al principio que la mamá era cómplice de los abusos, como lo es la esposa de los victimarios. ¿Qué más te puedo decir? Pero, no te quedes en maldecirlas o juzgarlas con la vara de la justicia que no evalúa tu comportamiento, el mío y el de todos, de los que hoy desayunamos con cocido con leche, pan, manteca y mermelada. Por favor. No puedo dejar de compartir estos números: “En el 2018 se registraron (en Paraguay)17.386 partos de niñas y adolescentes; 3.129 de estas niñas y adolescentes ya tienen uno o más hijos, y cada 24 horas se registran de 8 a 10 casos de abuso sexual” (ABC, 16.10.22)

Todos los días de mi vida me resuena a los oídos esta pregunta: ¿dónde está tu hermano? Hoy, te la comparto, con tu permiso. Pero, con todo mi ser, espero que nunca, jamás, araka’eve, never, cierre mis oídos y que la injusticia me vuelva un indiferente más. Por favor.


miércoles, 20 de julio de 2022

Un día en la escuela de Ramón'i

Lic. Santiago Caballero

Ramón Indalecio Cardozo es un educador guaireño considerado como un adelantado por sus ideas renovadoras en la educación. Muy de vez en cuando se lo recuerda, se lo cita. Por eso, cuando una muy querida amiga me habló de su experiencia escolar, de mediados del siglo pasado, tomé nota y les comparto.

Ella vivía con su familia en una compañía de un pueblo de las Cordilleras. Describe el entorno de la escuela con pinceladas bucólicas porque estaba  instalada en un enorme predio con un pastizal cuyo verdor invitaba al bullicio, al correteo y, al mismo tiempo a la paz. El sencillo edificio estaba rodeado de árboles cuya sombra protegía a los niños en los recreos. En los terrenos vecinos  que rodeaban la escuela lucían los cocoteros gigantes, así como árboles autóctonos que regalaban sabrosas frutas.

Recuerda con mucho cariño a la maestra. La Señorita que, contrariamente al destino de la mayoría de las docentes, un año se casó. La ceremonia religiosa se realizó en el oratorio no muy lejano de la escuela de donde partió la caravana de los niños, con sus blancos guardapolvos,  los padres de familia y los miembros de la comunidad encabezada por los novios montados a caballo. Terminada la ceremonia, y ya en plena algarabía, la misma comitiva se encaminó a la escuela donde se preparó el festejo. Para ello, cada alumno, sus padres y los lugareños, portaron sus matulas dispuestas en una mesa acomodada en el patio mediante la unión de los muebles de las clases. Fue una fiesta inolvidable donde los recién casados, los niños y todos se divirtieron como nunca. La Señorita pasaba ya a ser la Señora aunque a muchos niños les costaba acertar el nuevo trato a conferir a la querida maestra.


Nuestra narradora pasa luego a recordar que la limpieza del predio, de las aulas, estaba a cargo de las maestras y los niños. Se establecían los turnos para el aseo del patio, pero diariamente cada grado barría y sacaba el polvo de sus respectivas clases. Incluso, recuerda, en cada grado se designaban los alumnos responsables por semana de borrar el pizarrón, de munir cada aula con las tizas necesarias y otros menesteres. Pizarrón y tiza eran los únicos e infaltables medios tecnológicos comunes en el aula, cada escolar manejaba sus cuadernos, sus lápices y alguno que otro algún el libro correspondiente al grado.

Pero el patio, dice, no era sólo el bucólico escenario de este centro del saber. Al contrario, era parte del sistema educativo. Ante todo, formaba parte del escenario de la limpieza a manos de los escolares. Pero, además, allí se instaron hermosas huertas y  productivos gallineros. Como lo escuchás. Los niños y niñas se esmeraban por cultivar, regar, abonar, diversas especies de hortalizas. Igualmente, por  alimentar a las gallinas, cuidar los nidos, limpiar los espacios. Pero, ¿y qué pasaba con las verduras, los huevos? Pues, en la cocina de la escuela, con los pucheros donados por sus padres, los niños, las niñas, sin distinción, aprendían a cocinar diversos platos y a alimentarse sanamente.

No olvida la narradora otro quehacer educativo. En los terrenos lindantes a la escuela se levantaban esbeltos y abundantes cocoteros que en la estación correspondiente se llenaban de racimos de la fruta que luego caían al suelo. Pues bien. Los niños traían de sus casas unos cubos de latón con lo que iban en grupos a recoger los frutos. ¿Para qué? Los mismos eran vendidos al almacenero del lugar que, posteriormente, lo revendía al recolector para, a su vez, lo destinaba a la fábrica de aceite cercano. El dinero de los niños iba a la caja escolar para cubrir los gastos de los enseres pedagógicos necesarios.  

Cuando abordó el tema de la disciplina, la narradora sonríe pícaramente. Sí, en esa época las maestras practicaban los mismos o parecidos métodos de los papás y las mamás: los tirones de las orejas o de los cabellos, los tuques, la ida al rincón, ponerse de rodillas sobre piedrecitas, y etc. Sin embargo, no porque sean métodos hogareños, no solo tolerados sino aconsejados vivamente, son irreprochables. Hoy, ya no es lo común, pero continúa su práctica porque no hay conciencia del enorme, en muchos casos irreversibles daños en los niños: destruyen la autoestima, la capacidad de reacciones justas ante las autoridades, la práctica de relaciones armónicas entre iguales y con los mayores.

Pero, aparte de esto último, no hay duda que la educación escolar  experimentada por nuestra narradora y muchos otros, hoy ya está en desuso. Ya no hay huertas ni gallineros, no hay prácticas de limpieza del ambiente, del goce de la naturaleza, de las relaciones de la escuela y la comunidad, el entorno. Hemos perdido prácticas muy valiosas que el gran pedagogo guaireño Ramón Indalecio Cardozo pergeñó pero que las corrientes nuevas no tuvieron en cuenta para construir un sistema escolar acorde con nuestra cultura, con el ambiente, con las realidades locales.

Fue muy grato escuchar este relato. Nos invita a soñar con un sistema escolar donde la educación integre a la lecto escritura los valores de la solidaridad, de la ayuda mutua, del cuidado de la naturaleza, de los animales, del diálogo con los padres, con la comunidad entera.

lunes, 11 de julio de 2022

Cuando crecer es la consigna

 Escrito por: Lic. Santiago Caballero

La docencia ofrece diversas formas de sorpresas, satisfacciones, decepciones y un largo etc. en la práctica profesional. Por ejemplo,  personalmente, cuando descubro que entre mis alumno/as se encuentra un hijo o una hija de un exalumno/a, me emociono. Es como dice un poeta compatriota: El tiempo hata oiko, ndaikatui jajoko…Así, también el caso que nos compartió Mary Ortega, la jefa de la sección infanto juvenil de la Biblioteca y Archivo Central del Congreso. En una fotografía de hace unos años, la asidua participante de las actividades, Milena Servín, hoy 13 años, luce una estatura que no sobrepasa a la de la profe. Sin embargo, en la siguiente fotografía, unos pocos años después, ya la sobresale en más de varios centímetros.



Es como una agradable metáfora de la vida y que el poeta mencionado nos describe desde el paso del tiempo. Los adultos lo percibimos desde todos los ángulos, de lo físico a los cambios de la conducta, de los progresos en los conocimientos, en las habilidades, en las cualidades. Los padres de familia y los docentes compartimos estas realidades y es muy plausible que busquemos ambos grupos las formas de acompañar mejor el crecimiento así como los retrocesos de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes.

En la educación formal se han dado importantes progresos para responder adecuadamente a los grandes desafíos del crecimiento de los educandos. La temprana estimulación es uno de ellos. Se trata de responder, de incentivar, las posibilidades de desarrollo ya no exclusivamente desde la lecto-escritura sino sobre todo de la imaginación, de la creatividad, de los colores, de las melodías, de las relaciones adecuadas con los pares así como con los animales, con las plantas, con la naturaleza. Por supuesto, no se debe olvidar las posibilidades de los medios electrónicos fundamentalmente porque, lastimosamente, sobre ellos pesa  una fuerte desconfianza por los aspectos negativos así como por la falta de mejores conocimientos de su uso, en general, y particularmente en los niños.



El crecimiento físico llamativo en estatura de Milena llamó la atención de la querida Mary y de cuantos vimos las fotografías. Que sea una metáfora enriquecedora no solamente para Mary y sus colaboradoras de la sección, sino también para todos cuantos soñamos ofrecer nuestros aportes educativos a los niños y a los jóvenes desde la Biblioteca y Archivo Central del Congreso.